sobre la época que nos esta tocando compartir y de la que todos somos víctimas y un poco culpables

Cuando estoy contigo

no cambio la gloria

por la dicha grande

de estar en tu historia

 

Para contar cualquier historia

 

Para contar cualquier historia vieja. Para que el tiempo
reconozca que sangre, o grito, o verso es vida. Para de-
cir tu nombre y no caer en un proyecto de monotonía. Pa-
ra que las flores de Baudelaire encuentren esa capacidad
de asombro y abrir al hombre a una memoria compartida.
Para que las palabras que evitan desangrarse pierdan esa
solemnidad de pompas de jabón. Para que este dolor de
piedra y ala que se alza desde el pecho hasta la luna
encuentre la cicatriz precisa. Para que este miedo con
percusión oscura de campanas se seque al sol. Para que
esto y aquello no se nos vuelva añicos, debemos usar
algo la locura.

Detesto a las abejas desde niña porque jamás poseerán
los mares.

 
 
Mujer Sin Alcuza
La mujer deja la alcuza sobre su soledad.
Observa
la ciudad nocturna con sus negras pupilas
donde habitan, furiosos, sólo pájaros ciegos.
Mira las luces de neón, su colorido
de acompasado parpadeo y respira
el turbio aroma de las calles flageladas de lluvia.
La mujer ha doblado su chal. De pie, junto al espejo
se coloca su nuevo vestuario de colores. Con manos
espectrales pone flores y plumas en su triste cabeza
carcomida de horas. Lentamente, en su rito, completa
su disfraz con guantes y zapatos de drag-queen.
No oye, no habla, no se ríe.
Desprende un soplo frío de orfandades
y un hálito de flores derrotadas.
Esta mujer, viajera de lo inmóvil,
jamás descansa en estación alguna.
Puede tardar, mas llega a su destino,
a su espacio de tránsito, puntual y sedienta.
La mujer prepara su maleta:
para este nuevo viaje nada debe olvidar.
Como joyas maléficas va guardando cuidadosamente,
la coca, el éxtasis, el sida, la heroína.
Un nuevo álbum de fotos y una lista.
Esta mujer de paso leve y actitud sombría irá hacia la noche
y entre una multitud ebria de luz y sombras,
ebria de música, cumplirá cual verdugo su destino.
 
 
Luzmaría Jimenéz Faro
poeta, ensayista, antologa y editora
madrid, españa
 
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Acerca de pacha creaciones nómadas

Una mujer y otras tantas más, artesana, madre, abuela, licenciada en letras y literatura española, una libertaria feminista en permanente revolución...
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